Libro del mes: Female Chauvinist Pigs

26 de octubre de 2016
Female Chauvinist Pigs: Women and the Rise of Raunch Culture podría traducirse como "Cerdas chauvinistas: Mujeres y el alza de la cultura Raunch". Por cerdo chauvinista se hace referencia a esos hombres que objetivan a las mujeres y se creen superiores a ellas, por cultura raunch  a todo aquello sexoso, vulgar e hipersexualizado. En este ensayo publicado en 2005, Ariel Levy crítica a la cultura raunch, y la explica como un producto de la guerra no resuelta entre el patriarcado y el movimiento feminista de liberación sexual.


Probablemente gracias a su experiencia como columnista, Levy ofrece un ensayo sumamente sencillo de leer, sin embargo, será el primero y el último que lea de ella. Más abajo les explico por qué.





Para todos los que crecimos como adolescentes en los 2000s las referencias que hace Levy sobre esta cultura raunch son familiares: Artistas pop en minifaldas y con purpurina en sus escotes bailando sexualmente en todos sus vídeos, París Hilton instaló el slang "That's Hot" para referirse a absolutamente cualquier cosa, el conejito de Playboy estaba en camisas, en tangas y hasta en la sopa, los gimnasios empezaron a dar clases para bailar en el tubo, Sex & The City era uno de los programas televisivos con mayor audiencia... 

Levy denuncia que el patriarcado supo moldear a su modo los intentos iniciados en los 60s por una revolución sexual, dónde el discurso fue distorsionado y pasó de "mujer liberada y empoderada" a "mujer sexy creada para el consumo masculino", argumenta que muchas mujeres desean ser la más atractiva en vez de ser las más capaces, que ven la sexualidad como un acto performativo y no como una experiencia de placer, que la sexualidad femenina nunca llegó a ser una expresión sexual individual sino una expresión diseñada para agradar al público masculino. Sostiene que muchas mujeres han internalizado esta manera masculina y opresora de entender la sexualdiad femenina que se participan activa y voluntariamente en este acto de objetivización, para no ser "purtianas" o "mojigatas", para sentirse falsamente liberadas y empoderadas, pensando que la Cultura Ranch es un camino de liberación cuando es sólo otra manera de ser oprimidas.

Siguiendo el análisis de Levy, las cerdas chauvinistas tienen dos estrategias para lidiar con su feminidad:
  • El primer tipo de cerda chauvinista se distingue de otras mujeres que son demasiado femeninas, las "girly-girls", y simultáneamente objetivan a estas mujeres: (van a strip clubs, consumen porno, etc), un intento para poder llegar al grupo dominante y no sufrir los efectos de la opresión comportándose como hombres. 
  • El segundo tipo lo conforman aquellas mujeres que se objetivizan a sí mismas a través de su elección de vestido y expresión de estereotipos sexuales femeninos, una manera de ganar estatus a través de la mirada masculina.
Ambas son maneras en las que las mujeres tratan de sobrevivir en un mundo creado y controlado por hombres (patriarcado), algunas han llegado a triunfar en este mundo, "pero cuando eres la excepción a la regla, y la regla es que las mujeres son inferiores, entonces no has progresado". "Terminar con la Cultura Raunch requiere que los ciudadanos hagan un escrutinio cuidadoso de como comprenden el género. La objetivización tiene raíces en la falta de respeto, en condescendiente vistas del sexo opuesto, y las luchas de poder. Cuando los hombres se dan cuenta de que tienen la capacidad de respetar fundamentalmente las mujeres, y las mujeres dan cuenta de que tienen el poder de presentarse a sí mismas como empoderadas, como personas plenas, la Cultura Raunch podrá gemir su último orgasmo fingido. "






  • Levy falla al publicar un libro sin propuestas: La única que hace es la que he citado, invitarnos a hacer una crítica de nosotros mismos. Señala los múltiples efectos negativos de una cultura que valora la promiscuidad, exhibicionismo y el placer en torno al hombre, pero no propone maneras de una sexualidad saludable que empodere a las mujeres. 
  • Todas las entrevistas que realiza son de un público en específico (mujeres blancas, jóvenes, clase media-alta que percibe que poco empoderadas) y después de un par de testimonios te das cuenta de este sesgo y resulta innecesario, repetitivo y debilita su discurso. Entrevista sólo a personas que reafirmen su análisis ni siquiera cita a otras/os autores que ya han discutido el tema, se aleja de la confrontación.







  • De los seis capítulos que conforman el libro, los últimos dos resultan desastrosos y detestables: Levy intenta aproximarse ala comunidad lesbiana y trangénero pero lo único que logra hacer es poner en evidencia sus prejuicios. Piensa que las personas que escogen una transición lo hacen por obtener ventajas políticas, financieras y sociales, entiende a los hombres transgéneros como mujeres que rechazan tanto la feminidad que prefieren "escoger" ser hombres y "gozar de sus ventajas".
  • También hace una crítica al cristianismo que me parece caduca. Entiendo que existan personas mal informadas y extremamente conservadoras pero esto no tiene que ver con una religión en especial y Levy no parece poder diferenciarlo.






Si bien el análisis de las formas en que algunas mujeres participan y sostienen la cultura raunch de Levy es bastante apto, su ensayo apenas de grandes pinceladas sobre la verdadera raíz del problema (el patriarcado) y al hacerlo, coloca la culpa en el lugar inadecuado. En lugar de criticar el paradigma dominante de poder y control, en centrarse en la opresión a la mujer, el racismo y clase, Levy se centra en las formas en que las mujeres (y a veces los hombres, que malamente ella identifica como mujeres)  dañan a otras mujeres al perpetuar la cultura raunch y "actuando como hombres". 

Estoy de acuerdo en que las mujeres debemos ser responsables por nuestras contribuciones a un sistema que perpetúa la misoginia (todos tenemos responsabilidad), y creo que Levy tenía intenciones en hacer un libro que invitara a ello, creo que falla completamente, incluso, me atrevería a decir que si una persona equivocada toca esta libro podría resultar peligroso. Es un intento de discurso feminista, con enormes huecos respecto a la identidad de género y orientación sexual, que falla identificar y adjudicar las verdaderas fuentes de esta cultura raunch.



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